La variante de Alcañiz
Sorprende que en el arranque de los trabajos para la creación de la variante de Alcañiz resurjan las protestas de propietarios de segundas residencias en la huerta de la capital bajoaragonesa. Creíamos que ese tema estaba ya resuelto a nivel de expropiaciones e indemnizaciones, pero a lo visto se está azuzando la cuestión por la expectativa a futuro de la construcción de la autovía A-68 como propuesta alternativa. Esto no es serio. La variante de Alcañiz es algo muy demandado, y su ausencia algo muy sufrido, que no atañe exclusivamente a los alcañizanos. El resto de los bajoaragoneses tenemos mucho que decir, aún comprendiendo que afectados es inevitable que haya. Pero pretender demorar la cuestión por una hipotética autovía no es ser solidarios. Además se nos tendrá que demostrar la necesidad y rentabilidad de esa autovía para conectar una ciudad de trece mil habitantes por mucha ciudad del motor que sea. Puede ser más juicioso hablar de acelerar otras variantes en la carretera de Zaragoza (Híjar, Quinto, Fuentes, Azaila), el desdoblamiento de algunos de sus tramos, la mejora del acceso a la autopista en Bujaraloz, la terminación de las obras de Monroyo hasta Torre Miró (recientemente adjudicadas tras doce años de paralización) o un trazado alternativo al puerto de Querol, si lo que se pretende es un acceso rápido al Bajo Aragón y al corazón del valle del Ebro desde la costa castellonense.
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